Cerdo a la griega

Rebaños de cerdos humanos trotan
felices en los verdes pastizales,
bajo la rubia escarcha matinal.
La técnica cumplió su función.

Sobre la base de un fornido cuerpo
insertaron los genes de un marrano
simpático y dicharachero,
de buen lomo y heroico costillar.

Para no defraudar a los gourmets
fue preciso completar el genoma
con algún "chin" de vino tinto o blanco
en buena armonía de aroma y color.

(Siempre cabe la posibilidad
de introducir variantes de sabor;
buenos whiskies de malta escocesa
porque aquí sumar, nunca restar.)

Pensando también en los hermanos
vegetarianos en lugar del pene
zanahoria ocuparia el noble lugar.
Berenjena sustituyendo a la vagina
que siempre invita a un noble yantar.

Horizontes nuevos se van abriendo,
múltiples posibilidades,
a las cultas hordas caníbales
cansadas ya de sosas proteínas .

De postre unas hermosas orejas
que fueran crujiente de chocolate
y los cojonzuelos Ferrero Rochet
para que derroche no haya, ni debate.


Con todos estos añadidos,
y algunos más que podemos inventar ,
nadie temerá poner a la parrilla
un buen solomillo de cerdo humano
o en su defecto morro y manitas
adobadas al bello trote marranero.

Roger Nelson

1 comentario:

Céu de Buarque dijo...

Sí, acepto, pero sin menú vegetariano.
"Vamos comer Caetano...
vamos comé-lo crú"

Un beso Roger...y otros tantos a todo Delirium.