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Queda muda la soledad

Queda muda la soledad
cuando los bolsillos sacan la lengua
como barrios de mi cuerpo.
Cuando al otro lado de mis calzoncillos
reza el olor acre
de mis huevos desconsolados.

Muda soledad
cuando desde la cama
conformo algún legado,
como un puñado de hormonas,
tres caricias sueltas,
y si a todo esto añadiera ternura,
las más de las veces,
el amor podría ser sustituido
después de haber follado bien.

El balance cuadra,
no sería catastrófico
decir que todo es lo mismo.

Que las calles odian mis pasos
alegres y seguros;
que los árboles
son una sempiterna compañía
cuando, borracho,
meo sus pies.

-Los beso siempre
a oscuras
para que nadie
me llame loco-.

Cuando ando descalzo
en el césped de los parques,
entre las once y las doce la mañana,
únicas horas
en las que merece la pena
sentirse vivo,

queda muda,
atenta a mis pasos,
la soledad

Renato Vega

noche

Tu savia a la mía
la colma de pasión
donde mis pies se extinguen,
como raíces,
en la suavidad de la escarcha.

La muralla que forma el norte
con el sur de nuestros deseos
es una maraña de habilidades
que nos describen de forma engañosa.

¡Suerte,
de estallar en el olvido!

De dormir al olor de la montaña
donde el autillo
hace memoria de los muertos.

En mis ojos,
tus lágrimas caminan emocionadas,
como signo oblicuo de correspondencia.

Y olía,
olía tus manos
como se huele una piel
después del último sexo.

Renato Vega[/quote]

el amor también era esto

lloraba
haber perdido
la emoción última.

la única mía
de hoy,
martes de enero,
en una servilleta de papel.

¡qué rabia!
apreté los dientes
hasta romper la sonrisa.

yo que soy
tan poco dado
a las emociones.

aquellos versos
que apunté,
creía hermosos,

¡hijo de puta,
cómo pude extraviarlos!

Renato Vega