Esperé tanto bajo aquel puente
que empezó a dolerme el olvido
tanto como mis manos.
¡Oh, TamuKi!
¿Qué razón hay para estar pasando frío?
Llegaste,
llegaste transformado
en mi sueño
(siempre supe quién eras).
Yo te hablaba, con diez años,
cuando me hacían el amor
en la soledad de mi cuarto,
por ti pude resistir.
¡Vamos nos esperan!
Era una sensación rara escapar
del frenopático en busca de ternura.
Me sentí adolescente
en su primera travesura,
viento fresco en verano,
la primera cerveza del mediodía.
Y traviesas mis manos sudaban
los medicamentos que nunca debí tomar.
(Si tengo que morir a este mundo
quiero ser consciente de mi tránsito
no llorar ausencia eternamente).
Canté y bailé a la luna
que miraba con ojos de madre,
le grité a la que nunca conocí,
reprendiendo mi locura.
Oh, pájaro TamuKi
háblale tú del fuego que me consume
y me hace bella.
¡Yo también quiero la hermosura
de las rosas que mordía en el hospital!
Tráeme el veneno de la noche,
el veneno de la muerte,
mi única compañera segura.
Ya es tarde para nuestro amor,
no para dormir,
tengo sueño, mucho sueño...
Acabo de tomar la decisión
y me siento plena de gozo,
dueña nuevamente de mi destino.
El pájaro me toma entre sus plumas,
es la última embestida,
su veneno me adormece.
Te dejo un montón de poesía
bajo la roca que nos valió de cama y de altar
de cuna y de lagar.
Espero que puedan servirte de liturgia
en este barco que ya deriva.
TamuKi, hermoso compañero,
por fin me sonríes dulcemente
fuera de ese hospital miserable.
Llévame, llévame al mar.
Al acantilado que siempre
fue nuestro destino.
¡Me habla, me habla
y me seduce con lindas canciones!
(Ah-uh nayah oh-wa oh-wa
abuelo te estoy escuchando).
El mar abrazará mi cuerpo
como no lo hizo ningún hombre.
Me está llamando enamorado,
ya no puedo resistirme a su beso
que yo sé mortal.
Adiós TamuKi ,
no envidio tu desgracia
de pájaro inmortal.
Remedios Virato
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Castrada
Examino el espejo,
indagando quien es la castrada
que desde el otro lado
observa el movimiento de mis manos.
Con ellas juego a ser mariposa y vuelo,
a través del espacio
que abarca una mirada.
Retorno de nuevo a esa imagen
fea, malformada y no entiendo
que el sentimiento estético
se haya incorporado sea innato
a esta mi carne dolorida
¿Para quién entonces la belleza?
Una amargura intensa
corroe a picotazos de cuervo
mis entrañas y me duele
no saber apenas nada
de eso que algunos llaman
Remedios Virato.
Si no puedo transferir lo que siento,
si no puedo compartir mis lágrimas
¿por qué nací humana?.
Hubiera sido mejor piedra
o mierda de una vaca.
¿Qué ventajas puedo tener
cuando veo los atardeceres
al través de una prisión,
cuando siento que me revienta
el aliento y no salen
las palabras de mis venas,
solo cuchillos helados
del pensamiento más cruel?
Una castración sin límites
gestiona mi supervivencia.
No quiero este corazón.
Por su culpa descubrí la belleza,
el calvario terrible
que me ha tocado vivir.
Sacó lo más siniestro
de mi alma
y a través de sus venas
ya sólo me alimenta el Caos.
Remedios Virato
indagando quien es la castrada
que desde el otro lado
observa el movimiento de mis manos.
Con ellas juego a ser mariposa y vuelo,
a través del espacio
que abarca una mirada.
Retorno de nuevo a esa imagen
fea, malformada y no entiendo
que el sentimiento estético
se haya incorporado sea innato
a esta mi carne dolorida
¿Para quién entonces la belleza?
Una amargura intensa
corroe a picotazos de cuervo
mis entrañas y me duele
no saber apenas nada
de eso que algunos llaman
Remedios Virato.
Si no puedo transferir lo que siento,
si no puedo compartir mis lágrimas
¿por qué nací humana?.
Hubiera sido mejor piedra
o mierda de una vaca.
¿Qué ventajas puedo tener
cuando veo los atardeceres
al través de una prisión,
cuando siento que me revienta
el aliento y no salen
las palabras de mis venas,
solo cuchillos helados
del pensamiento más cruel?
Una castración sin límites
gestiona mi supervivencia.
No quiero este corazón.
Por su culpa descubrí la belleza,
el calvario terrible
que me ha tocado vivir.
Sacó lo más siniestro
de mi alma
y a través de sus venas
ya sólo me alimenta el Caos.
Remedios Virato
Ramera Sagrada
REMEDIOS VIRATO,
obra póstuma.
Escucha, hombre, debo decirte:
Yo soy una Sagrada Ramera,
cientos de vaginas me pueblan
-apenas ves una
y la piensas única-
¡Ciego!
Hoy te elegí para mi regazo,
tú no tienes esa potestad,
la noche no escoge la luz.
Mis entrañas son tus soles
ahora que eres sombra,
perdido en tu bestialidad.
Escucha, hombre, debo decirte:
Domesticaré tu pene
-no es un puñal-
que ora enojado, ora feliz
por ti decide.
Te haré el amor hasta llevarte
de nuevo a la comunidad
honrando así lo femenino,
nuestro designio sagrado.
Pronto será primavera,
saldrás de mi,
volverás a ver el mundo
-el parto está listo-
y tu barro será cálida piel,
tus aullidos bellas palabras,
tus mordiscos besos de flor.
Desde tu embestida primera
han pasado varios inviernos
-te quedaste dormido,
borracho en tu ausencia-
insertaste tu masa en mi
que de esta forma se transformó
en algo distinto;
tu desierto floreció en vergeles,
oasis, flores;
como la harina al horno todo huele
a pan blanco y tierno.
Escucha, hombre, debo decirte:
Yo soy la prostituta sagrada;
acepté ahora tu cuerpo
como espiritual;
la sexualidad y el amor
como una erótica disciplina.
No sé quién eres tu
no pregunto tu nombre,
Marduk me destinó aquí
y en el tantra te curo
del daño recibido,
redimo las mentiras que te ahogan.
Te haré libre en el amor
-yo me salvo también-
no lo hago por ti,
me quiero,
me quiero mucho.
Cuando salgas de mi
tendré un nuevo rostro
-no me reconocerás-
verás unas manos límpias
acariciando tu pelo,
arrancando la parte podrida de ti.
Escucha hombre:
Tu dinero no vale nada
sólo mantiene el templo de Venus,
me hace bella para ti,
solo la cáscara,
nada más que la cáscara.
Siente los pájaros fuera,
ellos eran antes como tu
seres infames, burdos ,
trozos de carne amorfa
salvaje , bárbara.
Todos se quedan en los jardines
alegrando a las putas sagradas
que siglo tras siglo
continúan su labor redentora.
Es tu tiempo.
Serás pájaro
en los jardines de Ishtar.
Remedios Virato
obra póstuma.
Escucha, hombre, debo decirte:
Yo soy una Sagrada Ramera,
cientos de vaginas me pueblan
-apenas ves una
y la piensas única-
¡Ciego!
Hoy te elegí para mi regazo,
tú no tienes esa potestad,
la noche no escoge la luz.
Mis entrañas son tus soles
ahora que eres sombra,
perdido en tu bestialidad.
Escucha, hombre, debo decirte:
Domesticaré tu pene
-no es un puñal-
que ora enojado, ora feliz
por ti decide.
Te haré el amor hasta llevarte
de nuevo a la comunidad
honrando así lo femenino,
nuestro designio sagrado.
Pronto será primavera,
saldrás de mi,
volverás a ver el mundo
-el parto está listo-
y tu barro será cálida piel,
tus aullidos bellas palabras,
tus mordiscos besos de flor.
Desde tu embestida primera
han pasado varios inviernos
-te quedaste dormido,
borracho en tu ausencia-
insertaste tu masa en mi
que de esta forma se transformó
en algo distinto;
tu desierto floreció en vergeles,
oasis, flores;
como la harina al horno todo huele
a pan blanco y tierno.
Escucha, hombre, debo decirte:
Yo soy la prostituta sagrada;
acepté ahora tu cuerpo
como espiritual;
la sexualidad y el amor
como una erótica disciplina.
No sé quién eres tu
no pregunto tu nombre,
Marduk me destinó aquí
y en el tantra te curo
del daño recibido,
redimo las mentiras que te ahogan.
Te haré libre en el amor
-yo me salvo también-
no lo hago por ti,
me quiero,
me quiero mucho.
Cuando salgas de mi
tendré un nuevo rostro
-no me reconocerás-
verás unas manos límpias
acariciando tu pelo,
arrancando la parte podrida de ti.
Escucha hombre:
Tu dinero no vale nada
sólo mantiene el templo de Venus,
me hace bella para ti,
solo la cáscara,
nada más que la cáscara.
Siente los pájaros fuera,
ellos eran antes como tu
seres infames, burdos ,
trozos de carne amorfa
salvaje , bárbara.
Todos se quedan en los jardines
alegrando a las putas sagradas
que siglo tras siglo
continúan su labor redentora.
Es tu tiempo.
Serás pájaro
en los jardines de Ishtar.
Remedios Virato
Sombra de amor
Remedios Virato
(Obra póstuma)
Sombra de amor
Han pasado ya dos horas
desde que me hice vieja.
Es innegable el paso
del tiempo:
apenas puedo caminar,
mi palabra es lenta
como lo es mi pensamiento.
Lo cierto es que
me espera la noche,
el ojo de una mirada,
el eco delirante
de un arcón vacío,
un lagrimal…
demasiadas trabajos
para una anciana como yo.
No debo perder tiempo,
en algún remoto lugar
al que sin duda llegaré,
estás tu
paciente,
bella y fría.
Voy tranquila sabiendo
que resolví algunos trastos,
absurdas entelequias.
Tracé fronteras marginales,
lloré todos mis sueños
y dejé escrito un testamento…
lo demás pura paja.
Estoy para ti
(te imagino tan hermosa
vestida de negro,)
oigo el deslizar de tus medias
creando la noche.
Ten lista la cena,
amor,
la mesa del útimo vino,
único, irrenunciable.
Como fondo la música,
de un mar irónico y perplejo
que mira, celoso,
la comunión.
Haremos el amor
en tierra arable
palmo a palmo,
saliva a saliva,
rameras sagradas...
y en el último trago
me beberé tu boca,
el beso mortal y profundo,
ahora sí,
de catorce mil gaviotas desesperadas.
Al terminar,
cansado el cuerpo,
rendida el alma
atravesaremos el Estigia
¡Oh Caronte!
hasta Minos:
su misericordia
hasta Ramadantis:
la locura
hasta Eaton:
la esperanza de nunca volver
a esta ingrata tierra.
Remedios Virato
(Obra póstuma)
Sombra de amor
Han pasado ya dos horas
desde que me hice vieja.
Es innegable el paso
del tiempo:
apenas puedo caminar,
mi palabra es lenta
como lo es mi pensamiento.
Lo cierto es que
me espera la noche,
el ojo de una mirada,
el eco delirante
de un arcón vacío,
un lagrimal…
demasiadas trabajos
para una anciana como yo.
No debo perder tiempo,
en algún remoto lugar
al que sin duda llegaré,
estás tu
paciente,
bella y fría.
Voy tranquila sabiendo
que resolví algunos trastos,
absurdas entelequias.
Tracé fronteras marginales,
lloré todos mis sueños
y dejé escrito un testamento…
lo demás pura paja.
Estoy para ti
(te imagino tan hermosa
vestida de negro,)
oigo el deslizar de tus medias
creando la noche.
Ten lista la cena,
amor,
la mesa del útimo vino,
único, irrenunciable.
Como fondo la música,
de un mar irónico y perplejo
que mira, celoso,
la comunión.
Haremos el amor
en tierra arable
palmo a palmo,
saliva a saliva,
rameras sagradas...
y en el último trago
me beberé tu boca,
el beso mortal y profundo,
ahora sí,
de catorce mil gaviotas desesperadas.
Al terminar,
cansado el cuerpo,
rendida el alma
atravesaremos el Estigia
¡Oh Caronte!
hasta Minos:
su misericordia
hasta Ramadantis:
la locura
hasta Eaton:
la esperanza de nunca volver
a esta ingrata tierra.
Remedios Virato
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