El canibalismo es un acto de amor...

El canibalismo es un acto de amor
especial en el ser humano (Crónos
desde el inicio de los tiempos dio
ejemplo de fervor por sus hijos
comiéndoselos de uno en uno),
no podemos dejarnos llevar
de prejuicios más propios del miedo
que de la estricta lógica:
Nos espanta, no tanto en función
de podernos comer al amigo
sino por la razón inversa ,
aceptable, de ser comidos por el.

¡Incorporación del amado, sangre
de mi sangre, cuerpo de mi cuerpo!
Diversas iglesias así lo celebran.
Es la mayor ofrenda que pueda darse,
aunque estemos de acuerdo
en que, gastronómicamente, sea
considerado un error por la escasa
calidad venatoria de la carne.

Entre las varias formas de almorzarse
a una persona tres mandan vitales.
Una manducarla entera, muy sencilla,
a mordisquitos lentos y graduales.
Vamos saboreando variadas partes
con lo que se evita desaguisados
por la forma inexperta de trinchar.

La otra es partirla en seis pedazos
extremidades, tronco y cabeza
bien diferenciados por su sabor
y forma de cocción.

A otros gustanle más el octeto
conformado por lo anterior
más los huesos redondos de las rodillas,
su carne roja adyacente dicen
que apasiona al experto culinario.

Dejamos al final los ojos y su mirada,
lo más exquisito del pastel
(lo mejor es que nunca pasen de los treinta
porque se vuelven duros y embusteros).

Terminemos con el corazón,
parte melancólica y alta en colesterol,
lleven pues, los espíritus débiles, cuidado con el.
También los llamados pusilánimes.

En resumen, las formas variadas
de adobar a un amigo muchas veces
dependen del entorno ambiental,
de la reunión en que se desenvuelva
y en esto impera el gusto de cada cual.

Ser ingerido es la mejor manera
de no morir como un idiota.
Mejor en la olla, a diente de algún amante,
que en la ópera a manos de un impertinente.

Roger Nelson

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